Comedias románticas. Manéjense con cuidado

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¡Ah, el amor! La historia de siempre: un ser (en general humano, aunque puede ser de otra especie) conoce a otro ser en condiciones insospechadas. Poco después empiezan a salir y se dan cuenta de que les encanta pasar el tiempo juntos, aunque no lo reconozcan. En un cambio de eventos, tienen una pelea y se separan creyendo que nunca más volverán a verse, pero, ¡oh!, el amor que habita en sus corazones es más poderoso que el rencor y, ansiosos, vuelven a los brazos del ser amado.

Sería imposible contar cuántas películas o libros hay sobre esta historia, así como resulta imposible saber cuánta gente vive bajo estos paradigmas, porque todos conocemos a alguien que, viviendo en una fantasía de Hollywood, se la pasa dándose de bruces contra la realidad.

Las comedias románticas se basan en tres pequeños, fáciles y estúpidos principios que pueden echarle a perder la vida a cualquiera que no sepa manejarlos: 1) existen las almas gemelas, 2) el amor, cuando es amor, debe ser fácil y 3) aunque haya problemas, el amor lo vence todo.

Estas ideas son las causantes de que mucha gente salga a la calle a enamorarse de cualquier persona, y que al final terminen con el corazón roto (pero dispuestos a empezar de nuevo) o sumergidos en una relación más problemática que idílica. Veamos:

1. Tu alma gemela espera que la encuentres

La idea de las almas gemelas es vieja como el mundo y consiste en creer que, en alguna parte, existe alguien que es justo lo que necesitamos y que nos complementa física y emocionalmente; una persona con la que no sólo compartimos un vínculo emocional, sino místico.

El problema de esta idea es que hace que tengamos grandes expectativas sobre nuestros pretendientes y parejas, y aunque mantener un estándar alto es conveniente, nos lleva a desear (e incluso exigir) que nuestras esperanzas se vean siempre satisfechas. Lo cual nunca sucede, obvio.

2. Nada tan fácil como el amor y las enchiladas

El único problema con las almas gemelas es encontrarlas, pues se supone que una vez halladas, el amor debe ser inmediato y eterno.

Sin embargo, dado que estamos hablando de gente y no de almas, en toda relación que siga el modelo de las comedias románticas empiezan a surgir pequeños problemas: ¿por qué haces eso?, ¿por qué no te gusta esto?, ¿por qué no eres como en las películas?, ¿por qué no eres como yo quiero que seas? Y éstas son situaciones para las que la gente simplemente no está preparada: creen que el amor debe darse como la mala hierba, sin cultivarlo ni echarle agua, por lo que una vez que surge un problema, por mínimo que sea, es casi imposible de resolver.

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3. Que el amor nos guíe

Éste punto se deriva directamente del primero: tu alma gemela está condenada destinada a estar contigo por el resto de sus días, así que no hay poder humano o divino que pueda romper su relación. Esto provoca que la gente permanezca aguantando vara e intentando «arreglar» todos sus problemas, porque «todas las relaciones tienen altibajos, ¿no?» Además, como en las películas, creen que los obstáculos no hacen otra cosa que fortalecer su amor.

Así, los infelices novios compran regalos, salen de viaje, se mudan juntos, compran plantas y mascotas, se casan, tienen hijos, se separan, vuelven, tienen más hijos… pero nada de esto parece arreglar las fallas, porque su idea sobre el amor les impide ver que el problema no son los detalles sino la relación misma.

Y si la relación es el problema, ¿por qué no terminan? ¡Imposible! Si tu alma gemela fue dada por Dios para que esté pegada a ti como un tumor, ¿cómo vas a ser capaz de despreciarla?, ¿cómo vas a atentar contra el destino? Pues no.

La única solución, aunque parcial, es reconocer que no son almas gemelas, que leyeron mal las señales y se apalabraron con quién no era. No obstante, luego de un período de luto, la gente sale de nuevo a la caza del bueno, del amor verdadero, the one. Así que no hay remedio para estas pobres almas en desgracia, pues la raíz de sus males radica en su manera del ver el mundo y de comprender las relaciones, y eso es muy difícil de cambiar.

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Pues sí, mucha gente ha arruinado su vida a causa de las comedias románticas. Sin embargo, ésa no es razón para odiar este tipo de historias, pues no son sino idealizaciones, farsas, del amor creadas para que nos divirtamos… el hecho de que algunas personas de escasos sesos no se den cuenta y las consideren un modelo de vida es un problema totalmente independiente. Más que despreciarlas, deberíamos sólo alejarlas del público menos agudo.