¿Por qué amamos criticar a los famosos?

PEOPLE-Magazine

Nadie puede negarlo (y quien lo niegue, está mintiendo), a todos nos encanta enterarnos de un buen chisme, y qué mejor si es de famosos.

Puede que busquemos los chismes nosotros mismos o que nos lleguen “de segunda mano”, pero siempre estamos al tanto de la vida de las principales celebridades, y en realidad no es algo de lo que debamos avergonzarnos o que debamos evitar, sino todo lo contrario: criticar a las estrellas de hecho puede tener grandes beneficios, por ejemplo, unirnos como sociedad.

Cuando chismeamos con alguien sobre algún famoso, lo que en realidad estamos haciendo es compartir y comparar los valores con los que nos conducimos en la vida; estos valores pueden ser éticos, morales o sociales.

Así, si le comentamos a un amigo lo escandalizados que nos sentimos por el reciente comportamiento de Amanda Bynes, por ejemplo, lo que en realidad le estamos diciendo es que consideramos que ciertas actitudes (tomar drogas, insultar a la gente por internet, usar pelucas horrendas) no son aceptables en mujeres de su edad… o en las mujeres en general… o en ninguna persona que se respete.

Lo más probable es que nuestro amigo se escandalice a su vez y que esté de acuerdo con nosotros, y nada une más a la gente que descubrir que comparten los mismos valores ante la vida, pues descubrir que otros ven las cosas del mismo modo que nosotros nos hace sentir parte de un grupo, nos da la sensación de pertenecer a una sociedad que se rige por reglas que aceptamos en lo más profundo de nuestro ser.

Así, como explica el Dr. Robin Dunbar, antropólogo de la Universidad de Oxford, “El cotilleo nos une y cohesiona como grupo, y nos permite socializar”.

Pero criticar a las estrellas, además, tiene otro beneficio: el arte del chisme suele ser mal vista por la sociedad, pues para chismear sobre alguien se necesita que esa persona no esté, y se considera una práctica vil hablar de la gente a sus espaldas.

Sin embargo, las personalidades de la música, la tele o el cine son los grandes ausentes: todos sabemos quiénes son pero en realidad nadie los conoce de cerca; así que cuando los criticamos no se puede decir que hablemos mal a sus espaldas, pues las celebridades están ahí para ser vistas, para se objeto de la crítica y del escrutinio públicos.

Hablar mal de los famosos, entonces, no sólo nos permite compartir con otros nuestros valores sobre la vida, sino que nos permite chismear con libertad, sin traicionar la confianza de nadie y sin violar ninguna norma de la sana convivencia.

Puede que para muchos sea una práctica superficial e intrascendente, pero eso no quita que criticar a las estrellas tenga múltiples beneficios sociales.