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Sex and the Internet: Relaciones a distancia, no para todos

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Actualmente, el internet ha penetrado en todos los tipos de relaciones humanas, y entre otras cosas ha permitido que mantengamos contacto con gente que se encuentra lejos de nosotros, ya se trate de amigos, familiares, compañeros de trabajo o, por supuesto, una pareja sentimental. De hecho, aunque no se considera el tipo ideal de relación, muchas personas mantienen noviazgos a distancia con bastante éxito.

La distancia es sin duda la razón por la que este tipo de relaciones triunfa: la gente en estas relaciones se ve sólo de vez en cuando e interactúa mucho menos que quienes viven en la misma ciudad, por lo que no tienen oportunidad de conocer todos los defectos de su pareja ni los problemas que encierra una interacción humana (de cualquier tipo) cuando se la vive a tiempo completo.

Cada miembro de la pareja virtual mantiene una relación no tanto con una persona real, sino con una idealización, pues la persona a la que ven a través de la pequeña pantalla y con la que se encuentran de vez en vez es todo lo que se puede desear: sus visitas son siempre planeadas con antelación y tiempo, siempre está ahí para atender una llamada de skype, asegura que piensa en nosotros todo el día, envía correos llenos de tiernas palabras e incluso puede enviarnos regalos. ¿Suena bien, no?

Pero eso no es lo mejor. Lo verdaderamente ideal de estas relaciones es que esa persona no está ahí nunca para atormentarnos con reclamos o problemas, no llega con “sorpresas” a interrumpir nuestros planes, no tenemos que conocer a sus amigos ni a su familia, ni siquiera tenemos que salir de casa o bañarnos para verla. Es decir, todo sucede dentro de nuestra zona de confort.

No obstante, mucha gente no se da cuenta de que la distancia y la poca interacción son el elemento clave de estas relaciones, así que un día, luego de algún tiempo de “andar”, deciden acercarse.

El resultado, como era de esperarse, es verdadero fracaso: cada miembro está acostumbrado a permanecer en su zona de confort, sin embargo, al interactuar con el otro sobrevienen un sinnúmero de complicaciones ante las cuales no saben cómo reaccionar, porque mantener una relación de pareja consiste más que en “quererse”, se trata ante todo de negociar y encontrar un punto medio en el que se satisfagan en alguna medida (no siempre ideal) las necesidades de confort de ambas partes.

Ante el fracaso, estas personas se preguntan desconsoladas “Pero si todo iba tan bien, ¿por qué falló nuestra relación”, y nada, pues sólo se debe a que se conocieron, ¿les parece poco?

No es que las relaciones a distancia estén mal, simplemente que son funcionales sólo para cierto tipo de gente: aquélla que busca mantener siempre una distancia saludable con el ser amado para no arruinarlo todo con la intimidad. Se trata de relaciones egoístas en las que “el otro” no es tanto un trabajo de tiempo completo, sino más bien una especie de hobbie perfectamente acomodado en nuestra rutina diaria.

Así que si usted, querido lector, tiene una relación a distancia que funciona y quiere dar “el siguiente paso”, mejor piénselo dos veces. Claro que si lo que busca es una relación full-time en la que esté pegado a su pareja como si fueran siameses, el internet no es el mejor lugar para empezar.

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Daniel García Madero
Pues soy Sagitario, supongo que eso debe decirles más de lo que quieren saber.
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