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Sex and the Internet: ¿Todos son iguales?

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Las generalizaciones, aunque malas, siempre están a la orden del día: nunca falta quien piense que todos los hombres son unos animales o todas las mujeres unas locas.

No obstante, por simples razones estadísticas, eso no puede ser posible. Entonces, ¿por qué generalizar?

Una persona suele llegar a este tipo de ideas a partir de sus propias relaciones: si siempre ha tenido parejas celosas o acosadoras, es normal que crea que todos son así… sin embargo, le faltaría agregar una pequeña apostilla a su sentencia: todas las personas con las que yo me relaciono son iguales.

Cuando se acusa a todos los hombres o todas las mujeres de ser de un modo o de otro, se está poniendo en ellos —en los otros y nunca en uno— toda la responsabilidad de la relación: uno se lava las manos, se deslinda de toda culpa y acusa a los demás de los problemas.

No obstante, esta perspectiva pierde de vista un hecho fundamental: que las parejas son de dos, y que por tanto ambos tienen responsabilidades; es decir, no se trata sólo decir que la otra persona está loca, sino que habría que pensar también que nuestros propios actos serían en parte la razón por la que la gente es celosa o acosadora con nosotros.

Y es que el comportamiento humano se basa en patrones, y las relaciones que mantenemos no quedan fuera de ellos, pues influyen en el tipo de gente con la que nos relacionamos.

Así, por ejemplo, si tenemos una personalidad depresiva o una baja autoestima y tendemos a caer en rutinas autodestructivas, no es ninguna sorpresa que tengamos relaciones caóticas. Y lo contrario también es cierto: si tenemos una idea fuerte de nosotros mismos, es poco probable que nos embarquemos en una relación abusiva o perjudicial.

No es, entonces, que todos sean iguales, sino que más bien nos los buscamos iguales, y para cambiar eso, hay que empezar por aceptar la parte de responsabilidad que nos toca: reconocer la tendencia negativa que podamos tener e intentar cambiarla poco a poco, pues hasta que no cambiemos la forma en que actuamos, no podremos cambiar el tipo de parejas que “nos tocan”.

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Daniel García Madero

Pues soy Sagitario, supongo que eso debe decirles más de lo que quieren saber.

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