You are here
Home > Libros > “Mary Poppins”, P. L. Travers

“Mary Poppins”, P. L. Travers

mary poppins españolEl nombre de Mary Poppins es bien conocido por todos gracias a la película de Disney de 1964, y basta oírlo para que nos venga a la cabeza aquella tonadita supercalifragilística. Sin embargo, mucho antes de eso, existió una Mary Poppins bastante menos dulce y cantarina: la creada por la autora Pamela Lyndon Travers.

La primera aparición de esta popular niñera fue hace justo 80 años, en 1934, cuando se publicó el primer libro: Mary Poppins; en 1935, apareció Mary Poppins vuelve, y en 1943 vio la luz Mary Poppins abre la puerta. A estos tres libros siguieron aún otros cinco: Mary Poppins en el parque (1952), Mary Poppins de la A a la Z (1962), Mary Poppins en la cocina (1975), Mary Poppins en la calle de los Cerezos (1982) y Mary Poppins y la casa de al lado (1988).

En el caso del primer texto, todo comienza cuando los Banks se quedan sin niñera, y aunque cuenta con una doncella y una cocinera, la señora Banks se angustia preguntándose cómo podrá hacerse cargo de sus cuatro hijos: Jane, Michael, John y Barbara.

Como por arte de magia, llega a su casa una misteriosa mujer sin ninguna referencia que dice llamarse Mary Poppins, y quien —a pesar de lo que nos ha hecho creer Disney— es una niñera muy estricta, fría y que incluso parece limitarse sólo a tolerar a los niños más que estimarlos.

A pesar de su actitud, sin embargo, Mary Poppins llegará a poner algo de orden y magia a la casa de los Banks, pues llevará a los pequeños a vivir y presenciar diversas e increíbles aventuras, desde hombres que pueden flotar en el aire, hasta animales que atrapan humanos para exhibirlos en zoológicos y estrellas que bajan a la tierra a hacer sus compras navideñas.

Todos los episodios son vistos desde la perspectiva maravillada de los pequeños Banks, y resultan sin duda asombrosos y apasionantes al lector —especialmente a si se trata de un lector chiquitín—. No obstante, los lectores más grandes (y tal vez los más amargados) encontrarán que en este tipo de aventuras el prodigio y la magia son más bien la cubierta, el disfraz, de escenas verdaderamente tristes y conmovedoras.

Aspectos como la pobreza, la indigencia, el maltrato y la violencia hacia los débiles o los diferentes son mostrados de manera velada bajo los brillos de una anécdota increíble, pero no tan ocultos como para que no podamos notar sus aspectos más sórdidos.

Por si eso fuera poco, Mary Poppins pone de relieve otro asunto que no escapará a ninguno de los lectores mayores: el duro problema de crecer. No se trata de lamentarse por las responsabilidades y la fatiga del trabajo, sino por cuestiones mucho más íntimas y trascendentales: la pérdida de la comunión con la Naturaleza.

De acuerdo con el texto, al nacer, los niños conocen todo y entienden todo: están en perfecta sintonía con el Universo, sin embargo, al crecer lo olvidan, por lo que se vuelven seres incapaces de comprender la melodía de las aves o el murmullo del viento, y así van errando por el mundo sin conocerlo en lo más mínimo.

Como suele suceder con los libros infantiles, Mary Poppins habla tanto a los chicos como a los grandes, a los primeros presentándoles una historia divertida y mágica, y a los segundos invitándolos a recordar las cosas importantes de la vida y haciéndoles notar que existen muchas cosas que deberían ser diferentes, pero que a veces no las vemos porque estamos ya muy acostumbrados a ellas.

Daniel García Madero
Pues soy Sagitario, supongo que eso debe decirles más de lo que quieren saber.
Top