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¿Qué le dijiste a Dios? Por qué no y por qué sí verla

que_le_dijiste_a_diosEste fin de semana se estrenó la película ¿Qué le dijiste a Dios?, una comedia musical dirigida y escrita por Teresa Suárez, y que constituye el segundo largometraje de la directora, luego de Así del precipicio (2006).

Al ritmo de los mejores éxitos de Juan Gabriel, el Divo de Juárez, la cinta presenta las historias de amor, amistad y traición de cuatro mujeres, demostrando que patronas y chachas son más cercanas de lo que parece.

Todo comienza cuando Lupita y Martina, dos muchachas al servicio de una familia rica de la ciudad, deciden fugarse con la ropa de la señora de la casa para asistir engalanadas a una boda en su pueblo. Al darse cuenta del robo, Marcela —la patrona— y su fiel amiga Marifer salen en busca de las fugitivas, y durante el camino descubren que, además de la amistad, también comparten el amor de un hombre.

La idea suena bastante chabacana, y lo es sin duda, y como era de esperarse cuenta con más errores de los que debería. No obstante, ¿Qué le dijiste a Dios? también constituye un proyecto interesante que nos habla de una industria cinematográfica en crecimiento y, sobre todo, en proceso de maduración.

Dejando de lado las malas actuaciones, que salpican por aquí y por allá, los problemas con las coreografías y las inconsistencias en los personajes, el principal problema de la película es la integración entre música y narración.

Aunque la mayoría de los temas fueron bien escogidos y aparecen en los momentos adecuados, cada vez que empieza una canción, la narración se detiene de manera abrupta y empieza algo que bien podría ser un video musical independiente y autónomo. Música y narración, entonces, no se integran adecuadamente sino que se van atropellando una a otra.

Asimismo, algunas de las canciones parecen más bien covers: no fueron adaptadas de la mejor manera para la historia, por lo que muchas escenas pierden fuerza y dramatismo a causa del uso de mariachis y ritmos animados.

Podría decirse también que la historia es algo plana, aunque ése tal vez no sea un defecto, porque es sumamente efectiva como trama de un musical: dado que mucho del tiempo de la proyección se va a emplear en presentar números musicales, una historia sencilla, divertida y con algunos toques dramáticos es más que útil.

Hay que mencionar también que existen un par de aciertos muy destacables: por un lado, las escenas en las que se canta “Debo hacerlo” y “Todo” son verdaderas escenas de musical, en las que la música se integra de manera perfecta con la narración; por otro lado, está la versión que se hace de “No me vuelvo a enamorar”, una adaptación sumamente original e interesante.

Sin embargo, lo más atractivo de la película podría no estar en la película misma.

¿Qué le dijiste a Dios?, como otros tantos filmes recientes, se inserta en el proceso de maduración de la industria cinematográfica mexicana, la cual está atravesando por un crecimiento muy importante últimamente, y por supuesto está llevando a cabo ahora todos los experimentos y pruebas que debió haber realizado hace años.

Debido a esto, es obvio que la película tenga fallas, pues se trata del primer musical mexicano pensado directamente para el cine, aun si antes existieron otros como Bésame Mucho, Si nos dejan o Mentiras.

Así, a pesar de los errores en su realización, es importante darle una oportunidad a ¿Qué le dijiste a Dios? y no descalificarla de antemano, ya que constituye un buen proyecto, interesante y divertido, y conforma un buen paso en el camino hacia la producción de nuevas y mejores películas… aunque todavía falta para llegar a esta meta.

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Daniel García Madero
Pues soy Sagitario, supongo que eso debe decirles más de lo que quieren saber.
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