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Lo que me enseñó el último concierto de Juan Gabriel

Juan Gabriel

El fin de semana tuve el gusto de asistir con mi mamá al concierto que ofreció Juan Gabriel con motivo del Día de las Madres. Decidí darle ese gusto a mi vieja, como regalo, porque el espectáculo vale muchísimo la pena. Llegamos al Auditorio Nacional y nos recibieron “en grande”, según la opinión de mi mamá, pero la verdad es que sólo nos regalaron el nuevo disco de Juanga, Los Duo, que ya había comprado anteriormente y nos dieron una flor.

Juan GabrielEl concierto tomó un parecido con festival del 10 de mayo de escuela popular, hasta en eso de dar las flores como las maestras en la puerta para las mamás invitadas. De repente Juanga dijo que tenía un programa especial para el 10 de mayo, y nos mostró 50 hojas con las letras de canciones que él les compuso a algunas de sus grandes amigas como Lucha Villa, Angélica María, Rocío Dúrcal, y que ya ni se acordaba que tenía. No soltó ese “programa” en toda la noche. Con tantos invitados, el ‘Divo de Juárez’ llegó a parecer el maestro de ceremonias.

Muchos invitados y muchos géneros musicales con los que Juan Gabriel interpretó algunas canciones en una versión moderna, de música reguetón cantando con el grupo Zona Prieta, hizo un dueto con el colombiano Juanes y con el grupo norteño Pesado. Además de la tradicional balada ranchera. También dio oportunidad a música y canto de otros países: mariachis, por México; bailarines y cantantes de flamenco, por España; gauchos argentinos. De pronto, el concierto se convirtió en la Feria de las Culturas Amigas.

Después de 4 horas de concierto, la verdad yo no quería que terminara, aunque ya había interpretado mis favoritas, ya habíamos cantado con Insensible, bailado con No tengo dinero y llorado con Abrázame muy fuerte, pero faltaba el Noa Noa y yo no me podía ir sin esa bonita canción, y sin Amor Eterno, la ideal para la celebración del 10 de mayo.

Ver a Juanga en concierto te activa el espíritu. La mejor zona para disfrutar es la parte baja del Auditorio donde puedes pararte a bailar y disfrutar de más espacio. Y llegó la quinta hora de concierto, ya no había nada más qué hacer, sólo tomarte selfies. Parecía interminable. Mi madre estaba encantada.

De lo que no me queda ninguna duda es que Juan Gabriel disfruta lo que hace, y la mejor enseñanza que me lleve de un concierto de seis horas de uno de mis artistas favoritos es “Dedique su vida a lo que le gusta y estará salvado”.

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Marifer Mercado

Opinadora multitemática.

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