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Detrás del compromiso de Bárbara Coppel y Alejandro Amaya

Bárbara Coppel

¿Es posible que un hombre y una mujer homosexuales puedan tener una relación amorosa entre ellos? La respuesta más inmediata sería que sí, no sólo por la complejidad sexual de la que somos capaces los seres humanos, sino porque el mundo no es únicamente en blanco y negro.

Hace un par de días se dio a conocer que Bárbara Coppel y Alejandro Amaya se comprometieron, luego de mantener una relación por poco más de un mes. Aunque nunca se dijo abiertamente, Bárbara Coppel mantuvo un noviazgo con la conductora Montserrat Oliver, mientras que el torero estuvo comprometido con Ana Brenda Contreras, aunque se publicó que su matrimonio nunca se llevó a cabo porque Amaya es homosexual. Esta información no se confirmó.

Cuando se dio a conocer que Coppel y Amaya estaban saliendo, la noticia parece haber causado cierto impacto en los medios de comunicación y en la sociedad. ¿Cuál podría ser el motivo? Pues que si la gente apenas se va haciendo a la idea de que existen abiertamente las relaciones homosexuales, descubrir que hay un espectro mucho más allá sale de su esquema. Además existe una predisposición en la sociedad a juzgar aquello que es diferente a lo culturalmente establecido.

Bárbara CoppelLos valores de la escala de Kinsey no son nuevos. El biólogo Alfred Kinsey habló de ellos por primera vez en 1948 y se refieren, básicamente, al grado en el que las personas pueden ser exclusivamente heterosexuales o exclusivamente homosexuales, de acuerdo con su actividad sexual.

Este aspecto físico, en el que hombres y mujeres pueden tener una mayor o menor atracción por personas de ambos sexos es una explicación de la pregunta planteada al principio. Sin embargo, no es la única. Desafortunadamente aún vivimos en una sociedad donde la homosexualidad es vista como una práctica prohibida, por la cultura tradicional de procreación y educación de nuevas generaciones.

Según Richard Mohr, “la imposibilidad de tener hijos es muchas veces vista en el sentido de una incapacidad para obtener algo que es esencialmente parte de la riqueza de la vida”. Y es precisamente por este punto que las relaciones homosexuales quedan fuera del orden familiar hegemónico.

Si la homosexualidad aún es castigada en la sociedad, no es de extrañarse que las personas, públicas o no, prefieran esconder sus preferencias y seguir el orden establecido.

Daniela Romero Martínez, en su tesis Homosexualidad y familia: ¿integración o rechazo?, dice que cuando la construcción de la identidad proporciona una concepción de vida heterosexual, se limitan las posibilidades de la variación sexual, no hay cabida a otras formas de relacionarse íntimamente, y esto genera en una persona homosexual una serie de situaciones estresantes y de pudor, producto de todo lo aprendido. Son los padres y su círculo más cercano los responsables de dicha adquisición conceptual y normativa.

montserrat-oliverTenemos entonces dos visiones contrarias de lo que podría suceder cuando vemos una pareja conformada por un hombre y una mujer homosexuales: por una parte la variedad natural que podría darse, derivada de la libertad humana, y por el otro lado, la heteronormatividad impuesta por la sociedad en la que nos desenvolvemos.

En el caso de Bárbara Coppel, su relación con Montserrat Oliver fue siempre un secreto a voces, confirmado por unos cuantos medios. Como públicamente nunca confirmó su relación con una mujer, ahora puede hacer pública su relación con un hombre. Esta actitud también encuentra su explicación en teorías de tipo social. “Como nos desenvolvemos en una sociedad estructuralmente heterosexual, nunca se logra salir en su totalidad del clóset, ya que si bien puede comentarlo con su familia y/o círculo de amigos, muchas veces debe seguir sosteniendo una imagen de sujeto heterosexual para con el barrio, su lugar de trabajo y nuevas personas que va conociendo durante el desarrollo de su vida, ya que generalmente existe una disposición a suponer desde la sociedad que todas las personas son heterosexuales”, escribe Romero en su trabajo.

Aunque la privacidad de estas personas es respetable, también existe un punto al exhibir que el comportamiento de las personalidades públicas define, de una u otra forma, la estructura que la sociedad va tomando como normal, correcta o deseable. ¿Cuál es el mensaje que Bárbara Coppel y Alejandro Amaya están enviando?

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Synthtopus

Tuve que quemar mis naves, porque ya venían muchas ratas.

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