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¿Por qué celebramos el cumpleaños de Kylie Jenner y no el de Malala Yousafzai?

Kylie Jenner y Malala

El pasado 12 de julio, la activista paquistaní y ganadora del Premio Nobel de la Paz, Malala Yousafzai, celebró su cumpleaños 18 con la apertura de un instituto femenino, cerca de la frontera de Siria, que lleva su nombre: el Colegio Femenino Malala Yousafzai.

Poco menos de un mes después, el 10 de agosto, Kylie Jenner también festejó su cumpleaños número 18, pero de una forma un tanto diferente. En una celebración realizada en un club nocturno de West Hollywood, la joven recibió una serie de lujosos regalos, entre los que destacó un automóvil ferrari 482 Italia.

Mientras Malala anunciaba que aportaría $250 mil dólares en apoyo a la UNICEF y al Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados con el objetivo de cubrir el déficit de financiamiento que existe para la creación de una escuela para niñas refugiadas, se reportaba que el automóvil que recibió Jenner estaba valuado en $320 mil dólares. ¿Cuál celebración creen que recibió mayor cobertura a nivel mundial?

Podemos comenzar con el razonamiento más sencillo: son personalidades destacadas para públicos diferentes, que provienen de dos culturas sumamente diferentes. A pesar de esto, Malala se ha convertido en un personaje relevante para la historia de su país y para la cultura occidental.

¿Cómo es que, a pesar de lo que podría pensarse como un logro de una sobre otra, se le ha dado una mayor relevancia al modelo que representa Kylie Jenner? El público se siente particularmente atraído por lo que muestra el estilo de vida de la familia Kardashian-Jenner, y puede ser que la respuesta se encuentre en el sistema económico y social predominante en este lado del charco.

Kylie JennerEn su libro Programados para triunfar. Nuevo capitalismo, gestión empresarial y vida privada, Michela Marzano presenta las diferentes etapas de un proceso encaminado a proporcionarle a la gente respuestas y motivaciones impuestas en la cultura occidental, donde habla del líder como héroe, de la importancia del éxito profesional como sinónimo de éxito en la vida y de la supuesta libertad que tiene el individuo para tomar decisiones.

Kylie Jenner encarna la figura de la lideresa, que “posee aptitudes excepcionales y un encanto extraordinario que le permite tener éxito”. En este tono, la autora habla de una ideología que propone recetas para la vida, un cúmulo de paradigmas que afectan no sólo el ámbito profesional, sino la vida cotidiana y el centro de nuestra existencia personal. El que tiene éxito en su trabajo, tiene éxito en la vida.

En este modelo occidental, Jenner ha alcanzado el éxito. Es una representación de los límites logrables con “esfuerzo y dedicación”, porque el trabajo se ha vuelto el objetivo de la realización de uno mismo, con el fin, desde luego, de gozar de los productos de consumo. Pero va aún más alla, el valor del trabajo da valor al individuo y a su búsqueda de la felicidad. El trabajo da un sentido a la vida.

Kylie Jenner señaló en una entrevista para la revista InStyle que desde los 14 años se volvió financieramente independiente. “Pago por todo: mi carro, mi gasolina, mi comida y mi vestuario”. Con esta premisa, podemos darnos cuenta que la joven no vive de la fortuna familiar, sino que se “consagró al trabajo” para alcanzar el éxito. Su trayectoria no podría ser desdeñable: ha fungido como modelo para reconocidas marcas de ropa y ha lanzado sus propias líneas como diseñadora, además de varios productos de belleza. Junto a su hermana Kendall escribió un libro de ficción The Rebels: The City of Kindra y obtiene ganancias por sus apariciones en el programa Keeping up with the Kardashians.

Kylie JennerEstamos hablando de una línea alejada del Premio Nobel de la Paz y de la regeneración social a través de la educación, como es el caso de Malala, pero Marzano señala estos ideales como un producto de la cultura occidental. Un discurso empresarial que “es manipulador, porque es a la vez seductor y falso”, pero que ofrece a todo el mundo la posibilidad de realizarse si así se desea y si lo vale, con sólo aplicarse a las “recetas” proporcionadas por estos gurúes. No es casualidad que, tanto Kylie como Malala, fueron incluidas el pasado mes de octubre en la lista de la revista Time de los adolescentes con mayor influencia.

La autora señala el concepto de la “jaula dorada” que bien podría aplicarse como una respuesta a las preguntas antes señaladas. En la “jaula dorada” existe la sensación de que las personas son libres de elegir sus opciones y sus actos, como hojear una revista de espectáculos e interesarse en la vida de una joven como Kylie Jenner, pero en donde sólo cumplen una función que se le ha impuesto, como lo es el perseguir el ideal de éxito en la actualidad. “Una jaula dorada en la que los que no tienen éxito se consideran responsables de sus fracasos y son culpabilizados”.

No es que ahora todos deban sentirse culpables por consumir diariamente contenido sobre Kylie Jenner y no sobre Malala Yousafzai, es sólo que el ideal de éxito que la primera representa ha permeado notablemente en la cultura. Únicamente habría que preguntarse si nuestras motivaciones corresponden a una realidad que queremos vivir y si nuestro concepto de felicidad es auténtico y libre.

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Synthtopus
Tuve que quemar mis naves, porque ya venían muchas ratas.
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