‘Cake’, el drama de Jennifer Aniston, está en Netflix

Cake

Hace unas semanas, Cake (2014) fue añadida al catálogo de Netflix en Latinoamérica. El drama protagonizado por Jennifer Aniston y Adriana Barraza logró múltiples nominaciones a premios importantes como los Globos de Oro y el Premio del Sindicato de Actores, no así para el Oscar, como se esperaba.

La historia trata de una mujer llamada Claire Bennett, que sufre una depresión severa y dolor crónico, a consecuencia de un accidente automovilístico en el que su hijo pequeño pierde la vida. Claire asiste a un grupo de apoyo, donde recientemente una de sus compañeras, Nina (Anna Kendrick), se suicidó tirándose de un puente, provocando en Claire una serie de preguntas sobre su propia vida y el sentido de seguir viviendo.

Claire decide entonces visitar la casa de Nina, donde conoce a Roy Collins (Sam Worthington), el viudo, y comienza una relación de necesidad mutua con él. Pero entonces Nina se le empieza a aparecer en visiones, guiándola a través de sus pensamientos suicidas. La única que está siempre con Claire y trata de sacarla adelante es Silvana (Adriana Barraza), una mujer mexicana que cumple el papel de empleada, amiga y madre.

Cake

Aunque la película tuvo todos los ingredientes para ser el drama del año, tiene ciertos problemas de edición y de guión que no permiten al espectador conectarse completamente con el dolor de Claire. Tal vez un poco porque Jennifer Aniston no logra transmitir en un cien por ciento la situación que su personaje está viviendo y no genera la empatía debida. Aunque calma su dolor con anestésicos, no se observa la desesperación de Claire por vivir o morir.

Otro de los problemas es que el público tiene que ir uniendo piezas y adivinando qué fue lo que sucedió para entender por lo que está atravesando Claire. Se sabe que hubo un accidente, que el niño murió y que Claire odia a un hombre que aparece en la película por unos segundos, pero no hay más. Otra cosa que también parece extraña es la inmediata conexión que hay entre Roy y Claire (tal vez un poco obvia, pues él acaba de perder a su esposa), pero que tampoco logra ser comprensible.

Por momentos, la película se enfoca más en la estética y deja a un lado la historia, aunque tiene también sus buenos momentos. Uno de ellos llega casi al final, cuando Claire se enfrenta a una imagen del pasado que le hace ver finalmente su camino.

No es una mala cinta, pero tampoco provoca el llanto inconsolable, algo que sí ocurre con Still Alice, que le otorgó a Julianne Moore el premio Oscar este año. Eso sí, es un gran trabajo de una actriz que se ha dedicado mayoritariamente a hacer comedia.