¿Qué te puedes esperar en la cuarta temporada de ‘Orange is the new black’?

Todos coincidirán en que esta temporada es la más oscura hasta ahora en Orange is the new black. Los personajes han llegado a un punto sin retorno en su personalidad y su humanidad, lo cual deja una sensación de cambio irremediable, pero al mismo tiempo de crecimiento y satisfacción.

Con un mayor énfasis en las historias de las mujeres que hasta ahora no habían podido tener protagonismo, pudimos conocer más a fondo al grupo de las latinas, como Blanca, Maritza y María, pero también vimos un poco más de Soso y de Healy.

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En esta temporada, dos personajes tienen un mayor peso en la historia: Lolly Whitehill y Judy King, la primera como un apoyo para Alex, pero que pronto se convertirá en una amenaza para varias reclusas, y la segunda como una celebridad que pondrá en jaque a los directivos de la prisión, pero que termina ganando nuestros corazones.

Aunque el humor sigue siendo una de las líneas que nos conducen a través de las historias de Litchfield, es innegable la crudeza con la que finalmente las presas viven su tiempo en la cárcel. Más de un capítulo deja al espectador con un nudo en la garganta.

La distribución de tiempo en pantalla de los personajes es otra de las cualidades que tiene esta temporada. En esta ocasión, todas son protagonistas, pero hay poco tiempo para recorrer sus vivencias, por eso vemos menos a varias reclusas que en las temporadas pasadas habían tenido un mayor peso. Aunque no hay desperdicio en la nuevas historias, sobre todo porque ya nos habían causado curiosidad desde antes.

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Hay varios momentos clave en la vida de Piper, Alex, Nicky, Taystee y Aleida, por lo que vale la pena prestar atención al desarrollo futuro de estos personajes, pero sin descuidar la relación que van teniendo con las otras reclusas.

Si no se han animado a ver la cuarta temporada de Orange is the new black, es tiempo de agarrar una cubeta de palomitas y comprometerse con el maratón de 13 capítulos. Nadie se va a arrepentir.