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¿Por qué es más fácil decir “Pray for Paris” que “Pray for Iraq”?

Pray For Paris

Durante los últimos años, meses, semanas se han registrado diversos ataques terroristas alrededor del mundo, los cuales han dejado como resultados centenares de muertos y heridos.

El caso más reciente fue el atentado en Niza, Francia, en el que un hombre se abalanzó con un camión contra la multitud que celebraba la toma de la Bastilla el 14 de julio de este año; como resultado, 85 personas perdieron la vida y 200 más quedaron heridas. El Estado Islámico se atribuyó el ataque.

Durante los últimos años, dos áreas han recibido especial atención en lo que concierne a la cobertura de ataques terroristas: el Medio Oriente y Francia, y como resultado han surgido diversos “movimientos” en las redes sociales, en los que la gente manifiesta su solidaridad y apoyo a los países y personas afectadas.

Un caso emblemático fue el de los ataques de París el 13 de noviembre del 2015, durante los cuales se realizaron dos tiroteos en lugares distintos (un restaurante y el teatro Bataclán) y se hizo detonar una bomba cerca del Estadio de Francia. Los ataques dejaron un total de 137 muertos y 415 heridos, y fueron vinculados con el Estado Islámico.

Tras los ataques de París se creó rápidamente el hashtag #PrayForParis, que llamaba a la gente a unirse en solidaridad con el pueblo francés, así como a manifestar su rechazo a la violencia y el terrorismo.

Desde 2015 y hasta la fecha, ha habido cerca de 57 ataques terroristas, 30 de esos ataques, correspondientes al 2016 y 27 al 2015; asimismo, 17 de los casos totales han sido vinculados al Estado Islámico.

Entre los países afectados se encuentra Afganistán, Irak, Libia, Turquía, Líbano, Siria, Israel, Egipto, Bélgica y, por supuesto, Francia,

De hecho, durante 2016, Irak y Siria han recibido dos de los ataques más mortíferos: los ataques terroristas del 11 de enero en Irak dejaron 138 muertos en tres puntos de ese país, mientras en los ataques en Homs y Damasco, en Siria, el 21 de febrero causaron la muerte de cerca de 194 personas.

Tras los ataques de Irak y Siria, así como otros ocurridos en Medio Oriente, muchos recurrieron a frases similares a la de París: #PrayForIraq o #PrayForSyria, y llamaban a la necesidad de reconocer que estos países también sufrían las consecuencias del terrorismo de manera similar, e incluso más cruda, que Francia.

No obstante, una búsqueda rápida en Internet (realizada el 18 de julio) nos muestra que el éxito de este tipo de frases varía considerablemente según se dirigiera a Francia o hacia países de Medio Oriente.

Mientras que Pray For Paris arrojó 15,600,000 resultados, a pesar de que los ataques ocurrieron en noviembre del 2015, frases como Pray For Iraq o Pray For Syria tuvieron sólo 2,610,000 y 945,000 resultados respectivamente.

Mucha gente en redes sociales, ha criticado esta tendencia aduciendo razones raciales, al argumentar que la gente busca sentirse identificada o vinculada mayormente con países europeos, como Francia. Sin embargo, la diferencia en apoyo que estos dos tipos de países reciben podría tener orígenes algo más complicados.

[In]seguridad y comunidad

De acuerdo con Zigmunt Bauman, uno de los rasgos que caracterizan la sociedad [pos]moderna es la precariedad, la cual afecta a la gente desde tres frentes: la inseguridad acerca de nuestra posición social y nuestra posibilidad de conservar nuestros medios de supervivencia; la incertidumbre sobre nuestra estabilidad futura, y la desprotección concerniente a nuestros bienes materiales, nuestra comunidad y nuestro propio cuerpo.

Estas condiciones provocan sin duda que el futuro se conciba, “en el mejor de los casos, como oscuro y borroso, y muy probablemente peligroso y lleno de riesgos” (Bauman, Modernidad Líquida), y por ende llevan a la gente a buscar fuentes de seguridad donde puedan encontrarlas.

Por una parte, se buscará estabilidad afirmando la seguridad de los bienes materiales: la volatilidad económica mantiene en vilo la confianza de la gente, y “todo lo que puedan obtener hoy, lo pueden perder mañana sin previo aviso”, comenta el sociólogo.

Así, la implementación de estrategias que permitan mantener a salvo las pertenencias se vuelve más popular, y la instalación de cámaras y sistemas de seguridad, así como el despliegue de guardias, brindan a los individuos y a las comunidades una sensación de alivio y protección.

Pertenecer a una comunidad, por otra parte, es justamente otra de las estrategias para obtener una sensación de certeza en la sociedad moderna. Ante la volatilidad económica y laboral, Bauman asegura que “la ausencia de seguridad es el factor común, y el atractivo del comunitarismo es la promesa de un refugio seguro”.

De acuerdo con el sociólogo “hombres y mujeres buscan grupos a los cuales pertenecer, con seguridad y para siempre, en un mundo en el que todo lo demás se mueve y se desplaza, donde ninguna otra cosa es segura”.

A través de la comunidad, el individuo se siente rodeado y apoyado de otros individuos; los esfuerzos y posibilidades del sujeto se conciben, así, multiplicados a través de la asociación con otros.

Pero la asociación no puede ser con cualquiera: unirse a una comunidad es un proceso que inicia con la elección de la misma: “todo lo que hace falta es elegir correctamente y mantenerse fiel a esa elección en las buenas y en las malas”, explica Bauman, y para elegir correctamente la tendencia es fijarse en el nosotros al que se desea pertenecer, es decir, en la gente como nosotros, a la que podemos integrarnos sin muchas dificultades a causa de las similitudes que ya guardamos.

Sin embargo, la creación de comunidades y de grupos de nosotros conlleva una consecuencia no precisamente grata: la formación automática de los ellos, es decir, los que son diferentes de nosotros.

Así, la comunidad a la que se pertenece conforma un mundo total que abarca a todos los que forma parte de ella, así como a los modelos que la comunidad sigue, sin embargo, quienes quedan fuera de la comunidad resultan irrelevantes, en el mejor de los casos, y completamente hostiles, en el peor.

Medio Oriente

Nosotros y ellos

El apoyo y la solidarización con las víctimas francesas de ataques y atentados terroristas se basaría, así, en la concepción que se tiene de Francia y Europa como un ideal del nosotros global, no porque uno pertenezca a esas sociedades, sino porque serían percibidas como comunidades modelo.

En el imaginario global, Europa se percibe como una comunidad aventajada socialmente: un lugar con una mejor economía, mejor educación, mayor seguridad y menos violencia. En el caso específico de París, basta pensar en las idealizaciones que suele tener la gente que viaja o  desea viajar a esa ciudad.

La manifestación de solidaridad con Francia que acompaña el Pray For Paris va más allá del sentimiento humanitario, y parece abrevar, en parte, en la conmoción que el golpe a la comunidad ideal (al nosotros ideal) representa, así como en el deseo de poder acceder en algún momento, dentro de la propia comunidad, a la seguridad de que esa sociedad aparentemente disfruta.

Por otro lado, la distancia que se suele tomar con respecto a los países de Medio Oriente partiría del hecho de que esas sociedades caen fuera del Mappa Mundi del nosotros, es decir, conforman parte del territorio de ellos debido a las diferencias sociales y culturales que nos separan.

Adicionalmente, en el imaginario colectivo, Medio Oriente se concibe, de manera diametralmente opuesta a Europa, como un territorio invadido por la violencia y la inseguridad, en el que la vida de locales y extranjeros se encuentra en peligro constante, a tal grado que los residentes de esos lugares deben salir huyendo de sus países.

Los grupos de refugiados mediorientales que llegan a Europa y América son, a su vez, un recordatorio constante de la guerra y la violencia que se vive en esa región del mundo. Son en general el resultado de la inseguridad, y, para muchos, portadores de la misma.

Así, al elegir al destinatario de sus plegarias tras un ataque terrorista, la gente hace mucho más que manifestar su solidaridad: la frase Pray For Paris pone de manifiesto el sentimiento de inseguridad generalizada de esta época moderna, y muestra al mismo tiempo la organizaciones del Mappa Mundi contemporáneo, al señalar cuáles comunidades globales se conciben como seguras e ideales, y con las que uno desea solidarizarse, y cuáles, por su parte, se perciben como ajenas y hostiles.

Europa vs Medio Oriente

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