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Britney regresa a la gloria pop

El icono millenial regresa con un disco decente y musicalmente atrevido.

Por Hernán Morales

Britney Spears

Glory, el nuevo disco de Britney Spears, es la muestra de su adaptación a la actual escena pop, con la cual sale venturosa. Eso es lo que esperaban sus miles de fans, al igual que la crítica. Y lo logró.

Britney entrega un material bastante agradable, digerible y apegado al canon de la música pop de nuestros días: un electropop bailable que juguetea con el hip hop, R&B y electro house.

Quizás, por capricho del equipo de la cantante y con el fin de sorprender a sus fans, se agregan a esta mezcla un poco de reggae, funk y ritmos latinos. El resultado es bastante arriesgado si se piensa que la Spears no posee la gran voz y que no salía de su zona de confort musical.

El álbum está integrado por 12 canciones en su versión estándar y 17 en la de lujo. Aunque en general el contenido es bailable y entretenido, hay canciones que podrían ser descartadas por aburridas, un poco anticuadas o por la pobre edición de voz de Britney:

Private Show: amada y odiada por sus seguidores, esta oda al striptease resulta desesperante por las notas altas de Britney, que suenan a las de un personaje de Alvin y las ardillas.

Make me: la carta de presentación de Glory y cuyo video original fue retirado por la misma Spears. Es de las canciones menos potentes. Gran error al elegirla como primer sencillo, ya que hay mejores canciones en este disco.

Just luv me: balada electrónica que no emociona y parece algún descarte de sus anteriores álbumes.

Love me down: esta canción, con una esencia de Iggy Azalea, también suena como un descarte de In the zone (2003), gracias al ritmo urbano popular en aquel entonces.

Por otro lado, el resto del material en su edición de lujo es un viaje de riesgos musicales que se intercalan con los mejores años de Britney y los sonidos del momento, utilizados por Justin Bieber, Selena Gómez, Diplo-Major Lazer e incluso The Weeknd.

Las más sobresalientes son:

Liar: con todo el potencial de sus grandes éxitos, coros pegadizos y sonidos de su natal Louisiana, esta canción tiene una esencia nostálgica de los años 2000. Ideal para cantarla cuando te han traicionado.

If i’m dancing: con un beat del hip hop noventero que también remite a las excelentes canciones de M.I.A., este tema cuenta con un sonido fresco para la inconfundible voz de Britney.

Change your mind (no seas cortés): en algún momento de su carrera, las estrellas pop necesitan una canción en la que la sensualidad latina intervenga, y Britney la paga de una manera pegadiza. Por primera vez, escuchamos que canta unos cuantos versos en español.

Coupure Électrique: la influencia de The Weeknd en la música pop es evidente en este electropop sensual y a la vez sucio. Lo malo es que el francés de Britney no es el mejor, pero no impide disfrutar este desafío musical.

Slumber party: a pesar de la engañosa introducción, la sorpresa llega cuando la señora Spears juguetea con el reagge a su manera.

Better: otra sorpresa, ya que es el claro ejemplo de que Britney se adapta a un estilo caracterizado por Diplo y Major Lazer.

Glory será la prueba de fuego para la llamada ‘Princesa del pop’ y con ello demostrar resistencia o dominio en su género musical, inundado por una decena de jóvenes, antiguos fanáticos y fanáticas de la sureña.

También será una prueba para su voz, pues Britney no suele cantar en vivo y en este nuevo material muestra versatilidad vocal. Esperemos que lo demuestre en su serie de conciertos en Las Vegas y en la próxima entrega de los VMA’s.

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