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‘The Neon Demon’: la belleza de la crueldad

Llega a México esta cinta, imprescindible para los amantes de la fotografía y música en el cine.

Por Hernán Morales.

Neon Demon

Pocos filmes logran un impacto sensorial o un éxtasis visual y auditivo como El Demonio Neón. Lo anterior, junto con la electrizante presencia de Elle Fanning, hacen de esta novedad una joya digna de observar, si se tiene la paciencia para soportar una narrativa lenta y una historia extraña.

La nueva cinta del danés Nicolas Winding Refn, autor de las notables Drive (2011) y Only God Forgives (2013), se adentra al terror psicológico, apoyado de una excelente y estridente fotografía de Natasha Brier y la estremecedora música de Cliff Martínez.

Jesse (Elle Fanning) es una bella joven provinciana con hambre de éxito en el mundo de la moda. Al término de una sesión fotográfica, se topa con Ruby (Jena Malone), una extraña maquillista que le ofrece su amistad y la invita a una fiesta.

A partir de este evento, Jesse entrará en la espiral de lucha por conseguir su éxito pese a las envidias y enfrentamientos que generará entre sus colegas.

Sobrevivir en el ambiente del modelaje es el pretexto para que Winding critique al superficial y desalmado mundo de la moda. La frase que ejemplifica lo anterior es dicha por el personaje de Fanning: “No tengo talento, sólo sé que soy bonita y por ello ganaré dinero”.

Neon Demon

Dentro de esta historia lineal observamos el cambio de Jesse, de inocente pueblerina a una fiera, con el fin de aferrarse a su meta y no ser devorada por las otras. Poco a poco se transformará en un depredador.

Su metamorfosis es bellamente apoyada a través de secuencias alucinantes: desde un espacio en blanco que se torna negro para mostrar la pérdida de su inocencia mientras es bañada en una pintura dorada, con un rostro angelical, digno del Renacimiento, hasta su entrada al vacío en medio de una pasarela, entre claroscuros neón y reflejos alucinógenos. Esta última secuencia es increíblemente adictiva y muy probablemente no se borre de la mente por algunas semanas.

El director adereza su critica con la búsqueda que tenemos por ser hermosos a cualquier precio. Las modelos Gigi y Sarah (Bella Heathcote y Abbey Lee, respectivamente) presumen su plástico cuerpo, no toleran la belleza natural de Jesse e insisten que ha utilizado al sexo como herramienta para ascender.

Winding añade la atracción que tenemos por lo bello: el joven fotógrafo y amigo de Jesse, Dean (Karl Glusman), es cuestionado por el diseñador acerca del interés que tiene por la rubia: “¿Andarías con ella si no fuese bella?”. La pregunta lo incomoda y decide irse del restaurante en donde estaba, sorprendido de la fría respuesta de su chica.

Sin embargo, este cuento con matices de Cenicienta se mezcla con canibalismo y necrofilia, detalles que, a pesar de lo grotesco que puede leerse, aparecen por sorpresa dentro de la trama.

Aunque el sexo con muertos es explícito, el canibalismo no se muestra y se sugiere gracias al lenguaje visual.

El punto negativo que tiene el filme es el final, un cierre bastante flojo e incluso poco creíble, en el que no hay algún recurso visual impactante. No obstante, la metáfora que utilizan para demostrar que un ser horrendo en su interior no puede alimentarse de la belleza de otros es un acierto.

Si bien el filme es crítico con la industria del modelaje, la “crítica” es poco profunda. Se limita a “el modelaje es un mundo sin alma, las modelos no tienen corazón, tampoco belleza interna y las agencias son unas perras”.

The Neon Demon no es para aquellos que gustan de filmes rápidos o acciones inmediatas. Se trata de un trabajo para contemplar y disfrutar de las imágenes, planos simétricos, fotografía misteriosa y una increíble música que bien pudo utilizar el mismo Stanley Kubrick. Es para digerir lenta y deliciosamente, a pesar de las filias asquerosas y un desenlace fallido.

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